COINCIDENCIAS CON CAMUS
COINCIDENCIAS CON CAMUS
Por: Oscar Seidel.
Ayer 4 de Enero, hace 60 años, falleció en un accidente automovilístico el escritor francés Albert Camus, autor de la novela La Peste.《Publicada en el 10 de junio de 1947, cuenta la historia de unos doctores que descubren el sentido de la solidaridad en su labor humanitaria en la ciudad argelina de Orán, mientras ésta es azotada por una plaga. Los personajes del libro, en un amplio abanico que va desde médicos a turistas o fugitivos, contribuyen a mostrar los efectos que una plaga puede tener en una determinada población.
Se piensa que la obra está basada en la epidemia de cólera que sufrió la misma ciudad de Orán durante 1849 tras la colonización francesa, a pesar de estar ambientada en el siglo XX. La población de Orán había sido diezmada por varias epidemias repetidas veces antes de publicar Camus la novela.
Obra fundamental de la literatura del siglo XX es considerada un clásico del existencialismo, a pesar del rechazo de Camus a esta etiqueta. La Peste muestra cómo el hombre se enfrenta al absurdo, noción filosófica cuya teoría el propio autor contribuye con esta misma novela a definir.
Sin duda mucho peso tuvo esta novela en la decisión de conceder a su autor el premio Nobel de Literatura en 1957: cumbre de la narrativa de este siglo, amarga y penetrante alegoría de un mundo al que sólo una catástrofe logra rehumanizar. Novela apasionante, de gran densidad y de profunda comprensión del ser humano, se ha convertido en uno de los clásicos más indiscutibles de la literatura francesa de todos los tiempos y en uno de los más leídos》
Guardadas las proporciones y la gran distancia literaria existente con mi novela “El dulce olor de Puerto Perla”, dos escritores colombianos encontraron algunas coincidencias con La Peste de Camus, así:
El escritor Fabio Martínez, opinó: “El dulce olor de Puerto Perla, cuyo escenario transcurre en una pequeña ciudad del Pacífico, que puede ser Tumaco, narra la historia de un mal olor que invade y se toma la ciudad. La novela de Seidel nos remite a aquella literatura pestífera y nauseabunda que parte del criterio de afirmar que a partir de la estética de lo feo, el mal gusto o el mal olor, puede surgir una buena literatura. A esta tendencia le interesa narrar una literatura apocalíptica donde las ciudades y sus habitantes se ven abocados a ser devorados por una fuerza maligna e indestructible, superior a ellos. El maestro indiscutible de esta corriente literaria es Daniel Defoe con Diario del año de la peste, publicado en 1722, donde se narra la plaga que padeció Londres en los años 1664-1666.
Después, vendrá el escritor franco-argelino Alberto Camus, que pasó a la historia con su novela La Peste, donde se cuenta cómo la ciudad argelina de Orán es invadida por un flagelo que devora la ciudad; hasta llegar al novelista alemán Patrick Süskind, con su novela El perfume, donde se narran las relaciones que sostuvo Jean-Baptiste Grenouille en la sucia y fétida ciudad de París del siglo XVIII.
En la novela del escritor colombiano, un mal olor se ha tomado la pequeña ciudad costanera, pero nadie sabe el origen de este, y por qué razón se fue tomando la ciudad y a sus habitantes. Por la obra de Seidel desfilan personajes típicos del pueblo, como la Ñoca, a quien, en principio, le achacan el origen de la hedentina, pero en la narración se sabe que ella está muerta, Merejo, quien huyó de la selva por las amenazas de los grupos alzados en armas, los ancianos, quienes son los vigías de la memoria, el alcalde, el personero,las autoridades civiles de Puerto Perla..."
De igual manera, escribió el periodista J.Mauricio Chaves Bustos, así: “El dulce olor de Puerto Perla inaugura el estilo en el uso de la economía de la palabra que emplea su autor, atrapando al lector de manera inmediata en la lectura del texto. La trama transcurre en el puerto de Tumaco, conocida también como “La Perla del Pacífico”, lugar donde la ficción toma cuerpo enmarcado dentro de un clásico de la literatura universal, “La náusea” de Sartre, utilizada más como una antinomia, ya que en Puerto Perla todos tienen conciencia de ese mal olor que termina por ahuyentar a todos sus habitantes, contrario a los burgueses descritos por Sartre, ya que estos terminan por no advertir la realidad que los circunda; al igual que en La Peste de Camus, el autor en la trama pone de relieve la carencia de una moral universal, manifiesta en los politicastros que terminan por desconocer el origen del mal olor, desviando recursos, robando lo poco que hay en los erarios públicos, cuando la verdad la pestilencia emana de sus propios cuerpos, una metáfora de la corruptela que ha acompañado a la mayoría de políticos de Tumaco, de Nariño y de Colombia, por no ir más lejos”.
Para terminar estas coincidencias, debo confesar que de manera paradòjica no he leído la novela La Peste de Albert Camus, hasta este momento en que escribo estas líneas.
Por: Oscar Seidel.
Ayer 4 de Enero, hace 60 años, falleció en un accidente automovilístico el escritor francés Albert Camus, autor de la novela La Peste.《Publicada en el 10 de junio de 1947, cuenta la historia de unos doctores que descubren el sentido de la solidaridad en su labor humanitaria en la ciudad argelina de Orán, mientras ésta es azotada por una plaga. Los personajes del libro, en un amplio abanico que va desde médicos a turistas o fugitivos, contribuyen a mostrar los efectos que una plaga puede tener en una determinada población.
Se piensa que la obra está basada en la epidemia de cólera que sufrió la misma ciudad de Orán durante 1849 tras la colonización francesa, a pesar de estar ambientada en el siglo XX. La población de Orán había sido diezmada por varias epidemias repetidas veces antes de publicar Camus la novela.
Obra fundamental de la literatura del siglo XX es considerada un clásico del existencialismo, a pesar del rechazo de Camus a esta etiqueta. La Peste muestra cómo el hombre se enfrenta al absurdo, noción filosófica cuya teoría el propio autor contribuye con esta misma novela a definir.
Sin duda mucho peso tuvo esta novela en la decisión de conceder a su autor el premio Nobel de Literatura en 1957: cumbre de la narrativa de este siglo, amarga y penetrante alegoría de un mundo al que sólo una catástrofe logra rehumanizar. Novela apasionante, de gran densidad y de profunda comprensión del ser humano, se ha convertido en uno de los clásicos más indiscutibles de la literatura francesa de todos los tiempos y en uno de los más leídos》
Guardadas las proporciones y la gran distancia literaria existente con mi novela “El dulce olor de Puerto Perla”, dos escritores colombianos encontraron algunas coincidencias con La Peste de Camus, así:
El escritor Fabio Martínez, opinó: “El dulce olor de Puerto Perla, cuyo escenario transcurre en una pequeña ciudad del Pacífico, que puede ser Tumaco, narra la historia de un mal olor que invade y se toma la ciudad. La novela de Seidel nos remite a aquella literatura pestífera y nauseabunda que parte del criterio de afirmar que a partir de la estética de lo feo, el mal gusto o el mal olor, puede surgir una buena literatura. A esta tendencia le interesa narrar una literatura apocalíptica donde las ciudades y sus habitantes se ven abocados a ser devorados por una fuerza maligna e indestructible, superior a ellos. El maestro indiscutible de esta corriente literaria es Daniel Defoe con Diario del año de la peste, publicado en 1722, donde se narra la plaga que padeció Londres en los años 1664-1666.
Después, vendrá el escritor franco-argelino Alberto Camus, que pasó a la historia con su novela La Peste, donde se cuenta cómo la ciudad argelina de Orán es invadida por un flagelo que devora la ciudad; hasta llegar al novelista alemán Patrick Süskind, con su novela El perfume, donde se narran las relaciones que sostuvo Jean-Baptiste Grenouille en la sucia y fétida ciudad de París del siglo XVIII.
En la novela del escritor colombiano, un mal olor se ha tomado la pequeña ciudad costanera, pero nadie sabe el origen de este, y por qué razón se fue tomando la ciudad y a sus habitantes. Por la obra de Seidel desfilan personajes típicos del pueblo, como la Ñoca, a quien, en principio, le achacan el origen de la hedentina, pero en la narración se sabe que ella está muerta, Merejo, quien huyó de la selva por las amenazas de los grupos alzados en armas, los ancianos, quienes son los vigías de la memoria, el alcalde, el personero,las autoridades civiles de Puerto Perla..."
De igual manera, escribió el periodista J.Mauricio Chaves Bustos, así: “El dulce olor de Puerto Perla inaugura el estilo en el uso de la economía de la palabra que emplea su autor, atrapando al lector de manera inmediata en la lectura del texto. La trama transcurre en el puerto de Tumaco, conocida también como “La Perla del Pacífico”, lugar donde la ficción toma cuerpo enmarcado dentro de un clásico de la literatura universal, “La náusea” de Sartre, utilizada más como una antinomia, ya que en Puerto Perla todos tienen conciencia de ese mal olor que termina por ahuyentar a todos sus habitantes, contrario a los burgueses descritos por Sartre, ya que estos terminan por no advertir la realidad que los circunda; al igual que en La Peste de Camus, el autor en la trama pone de relieve la carencia de una moral universal, manifiesta en los politicastros que terminan por desconocer el origen del mal olor, desviando recursos, robando lo poco que hay en los erarios públicos, cuando la verdad la pestilencia emana de sus propios cuerpos, una metáfora de la corruptela que ha acompañado a la mayoría de políticos de Tumaco, de Nariño y de Colombia, por no ir más lejos”.
Para terminar estas coincidencias, debo confesar que de manera paradòjica no he leído la novela La Peste de Albert Camus, hasta este momento en que escribo estas líneas.

Comentarios
Publicar un comentario