EL HOMBRE QUE SE HACÌA EL DORMIDO
El hombre que se hacía el dormido
El
hombre que se hacía el dormido
El ilustrísimo señor Rector de la Universidad Pontificia ha convocado a estudiantes y profesores a una reunión urgente en el paraninfo de la Alma Mater.Todos están asombrados por esta citación dado que no conocen el motivo. Algunos especulan que debido a la crisis moral, “el soñador” como lo apoda el estudiantado, tratará de obligarlos a comulgar los primeros viernes de cada mes, reclutará voluntarios para la legión Mariana, o exigirá votar por el candidato del Opus Dei que se postuló para el Congreso de la República. No están ni tibios, ya que el motivo de la reunión extraordinaria es anunciar que un estudiante apareció muerto en un amanecedero de la zona del goce pagano.
Desde que se encontraron en el primer semestre de Ingeniería, el gordo González, el flaco Sánchez, y el mudo Rodríguez, se hicieron grandes amigos. Los tres coincidieron que eran porras para las matemáticas, malos para el deporte, y buenos para beber. De manera religiosa estudiaban fuerte durante la semana, y bebían como camellos sedientos todos los viernes por la tarde. Al flaco Sánchez le pusieron el apodo de “perroetienda” debido a su costumbre de dormirse en el suelo a la hora de pagar la cuenta. Fueron famosos los conejos que le metió al gordo y al mudo, quienes se acostumbraron a tener que compartir entre dos la cuenta de tres. Sin embargo algunas veces que se despertaba, aportaba el lapicero para que sus amigos firmaran el vale de la tomata y comilona, y volvía a tirarse al piso.
En cierta ocasión el gordo y el mudo se confabularon con el administrador del amanecedero, después de haber pagado lo comido y bebido, para que cuando el flaco se despertara se la cobrara so pena de limpiar todo el establecimiento. Efectivamente cuando ya estaban cerrando, se despertó y preguntó por sus amigos, y le respondieron que se habían ido pero le dejaron la misión de pagar el consumo realizado. El flaco como siempre dijo que no tenía plata, a lo que el administrador lo amenazó con tener que lavar baños, piso y vasos, o que no lo dejaban salir de allí. El flaco que solo tenía permiso familiar hasta las dos de la mañana, tuvo que llamar al papá que era propietario de un estanco ubicado a cuatro cuadras para que lo salvara de esa. Así fue como el papá pagó la deuda, le advirtió al administrador que no pagaría un peso más mientras dejara entrar a su hijo al amanecedero, y se lo llevó a punta de patadas hasta la casa.
Tiempo después le dio al flaco Sánchez por el temita que todos en esta vida andamos dormidos, y que mal hacían sus dos compañeros de criticarlo y hacerle chanzas pesadas. Explicaba con buenos fundamentos que lo que vivimos a diario es un sueño dentro de otro sueño; que siempre nos encontramos en un mundo intermedio entre el estar despiertos y dormidos. Decía que él era un soñador consciente que debía pagar las cuentas, eso que los psicólogos llaman “soñador lúcido”, pero que cuando despertaba adquiría conciencia de su calidad de soñante, y entonces se percataba como Pedro Calderón de la Barca que “toda la vida es un sueño y los sueños sueños son”. El mudo Rodríguez que era aficionado a leer revistas comics le respondió que él no era tan letrado, pero que también conocía la frase de Rico McPato que decía “soñar no cuesta nada”, y que de ahora en adelante o contribuía con el pago de la cuenta, o que se acababa la amistad. Estas palabras fueron como una humillación para el flaco Sánchez, quien para rescatar la confianza de sus dos amigos, les prometió que el próximo fin de semana el pagaría todas las bebidas y las chuletas de cerdo que se comieran.
Y así fue como cumplió su promesa el flaco, pero con la mala fortuna que en el lugar se había acabado la infaltable chuleta y les tocó comer costillitas de cerdo. Ya bastante alicorado y con una tos repentina , el flaco le dijo a los amigos que iba al baño, que no se volaría, que tranquilos que el pagaba todo.En vista que el flaco se tardaba en regresar, los amigos fueron al baño a llamarlo para que cumpliera con su promesa, y lo encontraron dormido en el suelo, pero dormido para siempre y ahora si de verdad, porque el flaco Sánchez en su borrachera se había asfixiado con una huesuda costilla de cerdo, que le quedó atorada en la garganta.
Al ver este inesperado suceso, el administrador del amanecedero le dijo a los dos estudiantes que se fueran para su casa antes que llegara la policía y los comprometiera como testigos, que le avisaría al papá del difunto, y que les condonaba la cuenta por esta dolorosa ocasión. Al salir a la calle, el mudo Rodríguez le recalcó al gordo González sobre la gran amistad del flaco Sánchez, dado que hasta muerto había hecho pagar la cuenta.
Oscar Seidel
Cali, Mayo 06 del 2016

El ilustrísimo señor Rector de la Universidad Pontificia ha convocado a estudiantes y profesores a una reunión urgente en el paraninfo de la Alma Mater.Todos están asombrados por esta citación dado que no conocen el motivo. Algunos especulan que debido a la crisis moral, “el soñador” como lo apoda el estudiantado, tratará de obligarlos a comulgar los primeros viernes de cada mes, reclutará voluntarios para la legión Mariana, o exigirá votar por el candidato del Opus Dei que se postuló para el Congreso de la República. No están ni tibios, ya que el motivo de la reunión extraordinaria es anunciar que un estudiante apareció muerto en un amanecedero de la zona del goce pagano.
Desde que se encontraron en el primer semestre de Ingeniería, el gordo González, el flaco Sánchez, y el mudo Rodríguez, se hicieron grandes amigos. Los tres coincidieron que eran porras para las matemáticas, malos para el deporte, y buenos para beber. De manera religiosa estudiaban fuerte durante la semana, y bebían como camellos sedientos todos los viernes por la tarde. Al flaco Sánchez le pusieron el apodo de “perroetienda” debido a su costumbre de dormirse en el suelo a la hora de pagar la cuenta. Fueron famosos los conejos que le metió al gordo y al mudo, quienes se acostumbraron a tener que compartir entre dos la cuenta de tres. Sin embargo algunas veces que se despertaba, aportaba el lapicero para que sus amigos firmaran el vale de la tomata y comilona, y volvía a tirarse al piso.
En cierta ocasión el gordo y el mudo se confabularon con el administrador del amanecedero, después de haber pagado lo comido y bebido, para que cuando el flaco se despertara se la cobrara so pena de limpiar todo el establecimiento. Efectivamente cuando ya estaban cerrando, se despertó y preguntó por sus amigos, y le respondieron que se habían ido pero le dejaron la misión de pagar el consumo realizado. El flaco como siempre dijo que no tenía plata, a lo que el administrador lo amenazó con tener que lavar baños, piso y vasos, o que no lo dejaban salir de allí. El flaco que solo tenía permiso familiar hasta las dos de la mañana, tuvo que llamar al papá que era propietario de un estanco ubicado a cuatro cuadras para que lo salvara de esa. Así fue como el papá pagó la deuda, le advirtió al administrador que no pagaría un peso más mientras dejara entrar a su hijo al amanecedero, y se lo llevó a punta de patadas hasta la casa.
Tiempo después le dio al flaco Sánchez por el temita que todos en esta vida andamos dormidos, y que mal hacían sus dos compañeros de criticarlo y hacerle chanzas pesadas. Explicaba con buenos fundamentos que lo que vivimos a diario es un sueño dentro de otro sueño; que siempre nos encontramos en un mundo intermedio entre el estar despiertos y dormidos. Decía que él era un soñador consciente que debía pagar las cuentas, eso que los psicólogos llaman “soñador lúcido”, pero que cuando despertaba adquiría conciencia de su calidad de soñante, y entonces se percataba como Pedro Calderón de la Barca que “toda la vida es un sueño y los sueños sueños son”. El mudo Rodríguez que era aficionado a leer revistas comics le respondió que él no era tan letrado, pero que también conocía la frase de Rico McPato que decía “soñar no cuesta nada”, y que de ahora en adelante o contribuía con el pago de la cuenta, o que se acababa la amistad. Estas palabras fueron como una humillación para el flaco Sánchez, quien para rescatar la confianza de sus dos amigos, les prometió que el próximo fin de semana el pagaría todas las bebidas y las chuletas de cerdo que se comieran.
Y así fue como cumplió su promesa el flaco, pero con la mala fortuna que en el lugar se había acabado la infaltable chuleta y les tocó comer costillitas de cerdo. Ya bastante alicorado y con una tos repentina , el flaco le dijo a los amigos que iba al baño, que no se volaría, que tranquilos que el pagaba todo.En vista que el flaco se tardaba en regresar, los amigos fueron al baño a llamarlo para que cumpliera con su promesa, y lo encontraron dormido en el suelo, pero dormido para siempre y ahora si de verdad, porque el flaco Sánchez en su borrachera se había asfixiado con una huesuda costilla de cerdo, que le quedó atorada en la garganta.
Al ver este inesperado suceso, el administrador del amanecedero le dijo a los dos estudiantes que se fueran para su casa antes que llegara la policía y los comprometiera como testigos, que le avisaría al papá del difunto, y que les condonaba la cuenta por esta dolorosa ocasión. Al salir a la calle, el mudo Rodríguez le recalcó al gordo González sobre la gran amistad del flaco Sánchez, dado que hasta muerto había hecho pagar la cuenta.
Oscar Seidel
Cali, Mayo 06 del 2016
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