El VEREDICTO PRUSIANO
El Veredicto Prusiano
Escrito por oscarseidel 14-03-2016
El Veredicto Prusiano
El Gran Reino de Prusia fue el nombre de un territorio en las costas del mar Báltico, que acabaría dando nombre a un gran Estado de Europa, precursor de Alemania, que, aunque no existe en la actualidad, ocupa un lugar destacado en la historia europea, especialmente en el periodo comprendido entre el siglo XVIII y la primera guerra mundial.
Antes de que llegaran los romanos y convirtieran al cristianismo a los primeros pobladores los suevos, éste fue asentamiento de tribus que eran guiadas por la mitología nórdica. El rey de los dioses era Odín quien manejaba la guerra, la muerte, la sabiduría, la poesía y la magia. Junto con sus hermanos Vili y Ve salieron un día a pasear junto al mar. Allí vieron dos troncos de árboles caídos y decidieron crear algo nuevo con ellos: unas criaturas muy parecidas a los dioses. El primer hombre salió de un fresno y se llamó Ask; la mujer Embla nació de un olmo.
Dice la epopeya nacional de Prusia “El cantar de los Nibelungos”, que este pueblo siempre estuvo en plan de lucha. Todo prusiano debía en la vida cumplir una misión para que su alma fuera a Asgard, conocido como el mundo de los dioses y ubicado en el centro de la tierra. Desde este sitio Odín conducía y enviaba expediciones militares y culturales a todas partes del mundo. Tenía la virtud de jamás haber perdido una batalla, ni de haber dejado sin cultura un pueblo
Estaba predestinado que al Pacífico tenían que llegar estas expediciones:
En marzo de 1801 llegó por accidente a Cartagena el explorador Alexander von Humboldt Hollwege, luego que una tormenta desviara su barco. Allí le informan que en Santa Fe de Bogotá el sacerdote José Celestino Mutis dirigía la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Viaja hasta allá con el propósito de trazar un mapa de la región norte del Amazonas, y comparar sus colecciones con las de Mutis. Parece que los dioses lo iluminaron y viajó hasta Quito, región donde conoció al ecuatoriano Carlos de Montufar quien lo llevó a visitar los volcanes Chimborazo, Cayembe, Pichincha y Cotopaxi. Desde aquí emprende la expedición hasta el Perú, y es en el puerto del Callao donde sus observaciones le permiten descubrir “La corriente de Humboldt”, al percatarse del cambio de temperaturas del mar en determinadas épocas del año, especialmente las aguas frías que provenían del sur del continente americano pasando por Chile, Perú, Islas Galápagos, Tumaco, y terminar girando en Australia.
El militar Federico D`Croz Deccazi militó en el ejercito prusiano del mariscal Blùcher, quien se alió al duque de Wellington comandante de las fuerzas británicas, para vencer a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo en1815. Terminada la contienda, el militar D`Croz viajó de incógnito hasta Inglaterra, y en este país en 1818 se incorporó en la expedición del coronel Ramón Nonato Pérez, con quien viajó a Venezuela para unirse a la campaña libertadora de Simón Bolívar. Después de la guerra contra los españoles, Federico D`Croz sirvió a la República de Colombia hasta el año de 1852, fecha en que se retiró del ejército para ir a descansar a la Isla Gorgona en el Pacífico, la cual le había sido adjudicada por los servicios prestados a la nación. Poco tiempo más tarde en 1890, un nieto suyo Fidel D`Croz fundó la población de El Charco en la costa pacífica nariñense.
En 1911 en Tumaco, la clase dirigente ávida de cultura trajo de Berlín al maestro soldado Max Seidel Krautwurst, quien trabajaba como rector de un colegio de secundaria, para que creara un Liceo de Bachillerato. No llevaría tres años en su misión educativa cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914. Debido a su rango de sargento de la caballería prusiana, debió presentarse a Cartagena para que desde allí fuera transportado en un buque al frente de batalla, en compañía de otros compatriotas que estaban en Suramérica. Cuando iban atravesando el Atlántico los tomaron como prisioneros de guerra en el puerto de New York, y desde allí fueron llevados al campo de concentración de la Isla de Mann en Inglaterra. Durante los años que duró la guerra sirvió de intérprete y maestro de inglés con sus connacionales. Al terminar la contienda regresó a Berlín, y en 1921 el gobierno alemán lo envió por segunda vez a continuar su misión educativa, debiendo hacer el viaje de dos meses de duración puesto que viajó en un barco desde Italia, pasando por New York, Panamá, Guayaquil y Tumaco. De esta manera logró fundar el Liceo Tumaco, que daría un gran impulso cultural a los pueblos del Pacífico sur.
Tiempo después y una vez cumplidas estas misiones, los dioses nórdicos llamaron a relación a los tres prusianos, para que ante el tribunal divino comentaran sus experiencias:
“Soy Alexander von Humboldt, nacido en Berlín en 1769, hijo de Alexander oficial del ejército de Federico II El Grande de Prusia, quien formó un destacamento de 150.000 hombres, convirtiendo a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo. Profesión explorador y naturalista. Descubrí la “Corriente del Perú”, y la denomino así porque no apruebo que la llamen con mi nombre. Regresé a Berlín viajando por México, Estados Unidos, y Paris. En 1810 no acepté el cargo de ministro de Instrucción de Prusia. Fallecí en Berlín en 1859.
“Soy Federico D`Croz, nacido en Hamburgo en 1798, hijo de Emanuel. Profesión militar. Participé en la campaña libertadora de la Nueva Granada en la que vencimos a los españoles. Fallecí en Buenaventura en el año 1880”
“Soy Max Seidel, nacido en Leobschuezt en 1881, hijo de Franz. Profesión pedagogo, músico y militar. Fundé el Liceo Tumaco. Fallecí en Tumaco en 1958”
Después de la rendición de cuentas los dioses Odín, Thor y Frey dieron el veredicto de misión cumplida, e impartieron la orden que se montaran en los caballos de las guerreras Walkirias, quienes los llevarían como héroes hasta Asgard.
Estaban despidiéndose cuando apareció el dios Loki, el demonio del fuego, quien había sido expulsado de Asgard por sus acciones perversas, y solicitó al tribunal divino que escucharan a un prusiano que andaba errante por el mundo:
“Soy Martin Borman, nacido en Weleben en 1900, hijo de Theodor un sargento mayor prusiano. Fui Canciller del Partido Nacionalsocialista. Hice el testamento político a Hitler en el que puso al Reich bajo la presidencia de Dònitz.Fui testigo de su matrimonio con Eva Braun, y del suicidio en el Bunker de la Cancillería. El 30 de abril de 1945 abandoné el Bunker de manera controversial en compañía del chofer del Fuhrer. En un Panzer abandonamos Berlín; cruzamos las líneas rusas que se habían tomado la ciudad, y logramos introducirnos en un submarino que tenía como destino Suramérica. La fecha de mi fallecimiento es incierta, dado que unas personas me vieron desembarcar del submarino U-550 en la ensenada de Utrìa (Colombia), y otros confirman que en 1946 yo vivía en Tirol (Italia)”.
Al oír la declaración de Borman los dioses nórdicos quedaron asombrados, puesto que en el registro de misiones él no aparecía. Invocaron la presencia del canciller prusiano de 1865 Otto von Bismark, y éste consideró que ese ser representaba un desprestigio para la raza. Su veredicto final fue: “Scher dich zum Teufel” (“Vete al infierno”), “dado que tu misión en la tierra fue hacer daño a la humanidad, y eso jamás lo hace un prusiano”.
OSCAR SEIDEL
Cali, marzo 04 del 2016
El Gran Reino de Prusia fue el nombre de un territorio en las costas del mar Báltico, que acabaría dando nombre a un gran Estado de Europa, precursor de Alemania, que, aunque no existe en la actualidad, ocupa un lugar destacado en la historia europea, especialmente en el periodo comprendido entre el siglo XVIII y la primera guerra mundial.
Antes de que llegaran los romanos y convirtieran al cristianismo a los primeros pobladores los suevos, éste fue asentamiento de tribus que eran guiadas por la mitología nórdica. El rey de los dioses era Odín quien manejaba la guerra, la muerte, la sabiduría, la poesía y la magia. Junto con sus hermanos Vili y Ve salieron un día a pasear junto al mar. Allí vieron dos troncos de árboles caídos y decidieron crear algo nuevo con ellos: unas criaturas muy parecidas a los dioses. El primer hombre salió de un fresno y se llamó Ask; la mujer Embla nació de un olmo.
Dice la epopeya nacional de Prusia “El cantar de los Nibelungos”, que este pueblo siempre estuvo en plan de lucha. Todo prusiano debía en la vida cumplir una misión para que su alma fuera a Asgard, conocido como el mundo de los dioses y ubicado en el centro de la tierra. Desde este sitio Odín conducía y enviaba expediciones militares y culturales a todas partes del mundo. Tenía la virtud de jamás haber perdido una batalla, ni de haber dejado sin cultura un pueblo
Estaba predestinado que al Pacífico tenían que llegar estas expediciones:
En marzo de 1801 llegó por accidente a Cartagena el explorador Alexander von Humboldt Hollwege, luego que una tormenta desviara su barco. Allí le informan que en Santa Fe de Bogotá el sacerdote José Celestino Mutis dirigía la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Viaja hasta allá con el propósito de trazar un mapa de la región norte del Amazonas, y comparar sus colecciones con las de Mutis. Parece que los dioses lo iluminaron y viajó hasta Quito, región donde conoció al ecuatoriano Carlos de Montufar quien lo llevó a visitar los volcanes Chimborazo, Cayembe, Pichincha y Cotopaxi. Desde aquí emprende la expedición hasta el Perú, y es en el puerto del Callao donde sus observaciones le permiten descubrir “La corriente de Humboldt”, al percatarse del cambio de temperaturas del mar en determinadas épocas del año, especialmente las aguas frías que provenían del sur del continente americano pasando por Chile, Perú, Islas Galápagos, Tumaco, y terminar girando en Australia.
El militar Federico D`Croz Deccazi militó en el ejercito prusiano del mariscal Blùcher, quien se alió al duque de Wellington comandante de las fuerzas británicas, para vencer a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo en1815. Terminada la contienda, el militar D`Croz viajó de incógnito hasta Inglaterra, y en este país en 1818 se incorporó en la expedición del coronel Ramón Nonato Pérez, con quien viajó a Venezuela para unirse a la campaña libertadora de Simón Bolívar. Después de la guerra contra los españoles, Federico D`Croz sirvió a la República de Colombia hasta el año de 1852, fecha en que se retiró del ejército para ir a descansar a la Isla Gorgona en el Pacífico, la cual le había sido adjudicada por los servicios prestados a la nación. Poco tiempo más tarde en 1890, un nieto suyo Fidel D`Croz fundó la población de El Charco en la costa pacífica nariñense.
En 1911 en Tumaco, la clase dirigente ávida de cultura trajo de Berlín al maestro soldado Max Seidel Krautwurst, quien trabajaba como rector de un colegio de secundaria, para que creara un Liceo de Bachillerato. No llevaría tres años en su misión educativa cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914. Debido a su rango de sargento de la caballería prusiana, debió presentarse a Cartagena para que desde allí fuera transportado en un buque al frente de batalla, en compañía de otros compatriotas que estaban en Suramérica. Cuando iban atravesando el Atlántico los tomaron como prisioneros de guerra en el puerto de New York, y desde allí fueron llevados al campo de concentración de la Isla de Mann en Inglaterra. Durante los años que duró la guerra sirvió de intérprete y maestro de inglés con sus connacionales. Al terminar la contienda regresó a Berlín, y en 1921 el gobierno alemán lo envió por segunda vez a continuar su misión educativa, debiendo hacer el viaje de dos meses de duración puesto que viajó en un barco desde Italia, pasando por New York, Panamá, Guayaquil y Tumaco. De esta manera logró fundar el Liceo Tumaco, que daría un gran impulso cultural a los pueblos del Pacífico sur.
Tiempo después y una vez cumplidas estas misiones, los dioses nórdicos llamaron a relación a los tres prusianos, para que ante el tribunal divino comentaran sus experiencias:
“Soy Alexander von Humboldt, nacido en Berlín en 1769, hijo de Alexander oficial del ejército de Federico II El Grande de Prusia, quien formó un destacamento de 150.000 hombres, convirtiendo a Prusia en el país militarmente más preparado del mundo. Profesión explorador y naturalista. Descubrí la “Corriente del Perú”, y la denomino así porque no apruebo que la llamen con mi nombre. Regresé a Berlín viajando por México, Estados Unidos, y Paris. En 1810 no acepté el cargo de ministro de Instrucción de Prusia. Fallecí en Berlín en 1859.
“Soy Federico D`Croz, nacido en Hamburgo en 1798, hijo de Emanuel. Profesión militar. Participé en la campaña libertadora de la Nueva Granada en la que vencimos a los españoles. Fallecí en Buenaventura en el año 1880”
“Soy Max Seidel, nacido en Leobschuezt en 1881, hijo de Franz. Profesión pedagogo, músico y militar. Fundé el Liceo Tumaco. Fallecí en Tumaco en 1958”
Después de la rendición de cuentas los dioses Odín, Thor y Frey dieron el veredicto de misión cumplida, e impartieron la orden que se montaran en los caballos de las guerreras Walkirias, quienes los llevarían como héroes hasta Asgard.
Estaban despidiéndose cuando apareció el dios Loki, el demonio del fuego, quien había sido expulsado de Asgard por sus acciones perversas, y solicitó al tribunal divino que escucharan a un prusiano que andaba errante por el mundo:
“Soy Martin Borman, nacido en Weleben en 1900, hijo de Theodor un sargento mayor prusiano. Fui Canciller del Partido Nacionalsocialista. Hice el testamento político a Hitler en el que puso al Reich bajo la presidencia de Dònitz.Fui testigo de su matrimonio con Eva Braun, y del suicidio en el Bunker de la Cancillería. El 30 de abril de 1945 abandoné el Bunker de manera controversial en compañía del chofer del Fuhrer. En un Panzer abandonamos Berlín; cruzamos las líneas rusas que se habían tomado la ciudad, y logramos introducirnos en un submarino que tenía como destino Suramérica. La fecha de mi fallecimiento es incierta, dado que unas personas me vieron desembarcar del submarino U-550 en la ensenada de Utrìa (Colombia), y otros confirman que en 1946 yo vivía en Tirol (Italia)”.
Al oír la declaración de Borman los dioses nórdicos quedaron asombrados, puesto que en el registro de misiones él no aparecía. Invocaron la presencia del canciller prusiano de 1865 Otto von Bismark, y éste consideró que ese ser representaba un desprestigio para la raza. Su veredicto final fue: “Scher dich zum Teufel” (“Vete al infierno”), “dado que tu misión en la tierra fue hacer daño a la humanidad, y eso jamás lo hace un prusiano”.
OSCAR SEIDEL
Cali, marzo 04 del 2016
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