LA PSICOLOGÌA DEL PEDAL
La Psicología del pedal
La
Psicología del pedal
El arte de montar en bicicleta se adquiere con equilibrio y serias raspaduras. No es como el común de la gente cree que todo es tener buenos pulmones, muslos fornidos, y algo de inteligencia.
Hace muchos años cuando en los pueblos no había llegado el automóvil, el medio terrestre de locomoción era la cicla. Pesados armatostes cuya estructuras servirían hoy para motocicletas eran nuestro entretenimiento, y daba categoría social al que poseyera este vehículo.
Aprender a manejarla era cuestión de paciencia y voluntad. Permanecíamos más en el suelo que en el galápago de aquella pesada Monark. Aquel que cogiera el tiro de sostenerse y movilizarse unos cuantos metros, era digno de pertenecer a la mejor escuela de pedalistas.
De ésta experiencia aprendí la psicología de mirar hacia adelante con equilibrio. Nuestro maestro quien era dueño de un sito de alquiler de ciclas, daba estas sabias enseñanzas para evitar que cayéramos en huecos, andenes, y cuanto obstáculo se nos presentara. Decía que todo radicaba en coger una mira y no distraernos, porque de lo contrario era fijo que nos chocábamos; pero complementario a esta advertencia teníamos que guardar el equilibrio en los manubrios, la barra y los pedales.
Mucho tiempo después, encontré el significado de las lecciones de montar en bicicleta con todo lo que uno puede hacer en esta vida. Aprender siempre nos exigirá sacrificio; se presentarán tropiezos que nos impidan seguir por la senda deseada; caeremos muchas veces y las raspaduras serán físicas y morales, y aún después de adquirir el conocimiento apropiado , tendremos que sostener la estabilidad de nuestros actos para poder convivir con los demás.
No volví a encontrarme con el maestro de bicicleta, para darle las gracias por la psicológica enseñanza otorgada; quién sabe si él aplicó su teoría en la vida práctica, o murió entre pegantes, tubulares y bielas; lo que sí puedo dar testimonio es que sus palabras siempre las llevo conmigo.
Ayer empezó mi hijo a montar en bicicleta.Golpes, dolores y rabietas tuvo. Así irá aprendiendo hasta que llegue el momento de arriesgarse solo, y mirar hacia adelante con equilibrio, no solo sobre las dos llantas sino en todas las acciones de la vida.
Oscar Seidel
Buenaventura, Marzo 04 de 1989

El arte de montar en bicicleta se adquiere con equilibrio y serias raspaduras. No es como el común de la gente cree que todo es tener buenos pulmones, muslos fornidos, y algo de inteligencia.
Hace muchos años cuando en los pueblos no había llegado el automóvil, el medio terrestre de locomoción era la cicla. Pesados armatostes cuya estructuras servirían hoy para motocicletas eran nuestro entretenimiento, y daba categoría social al que poseyera este vehículo.
Aprender a manejarla era cuestión de paciencia y voluntad. Permanecíamos más en el suelo que en el galápago de aquella pesada Monark. Aquel que cogiera el tiro de sostenerse y movilizarse unos cuantos metros, era digno de pertenecer a la mejor escuela de pedalistas.
De ésta experiencia aprendí la psicología de mirar hacia adelante con equilibrio. Nuestro maestro quien era dueño de un sito de alquiler de ciclas, daba estas sabias enseñanzas para evitar que cayéramos en huecos, andenes, y cuanto obstáculo se nos presentara. Decía que todo radicaba en coger una mira y no distraernos, porque de lo contrario era fijo que nos chocábamos; pero complementario a esta advertencia teníamos que guardar el equilibrio en los manubrios, la barra y los pedales.
Mucho tiempo después, encontré el significado de las lecciones de montar en bicicleta con todo lo que uno puede hacer en esta vida. Aprender siempre nos exigirá sacrificio; se presentarán tropiezos que nos impidan seguir por la senda deseada; caeremos muchas veces y las raspaduras serán físicas y morales, y aún después de adquirir el conocimiento apropiado , tendremos que sostener la estabilidad de nuestros actos para poder convivir con los demás.
No volví a encontrarme con el maestro de bicicleta, para darle las gracias por la psicológica enseñanza otorgada; quién sabe si él aplicó su teoría en la vida práctica, o murió entre pegantes, tubulares y bielas; lo que sí puedo dar testimonio es que sus palabras siempre las llevo conmigo.
Ayer empezó mi hijo a montar en bicicleta.Golpes, dolores y rabietas tuvo. Así irá aprendiendo hasta que llegue el momento de arriesgarse solo, y mirar hacia adelante con equilibrio, no solo sobre las dos llantas sino en todas las acciones de la vida.
Oscar Seidel
Buenaventura, Marzo 04 de 1989
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