MICRORRELATOS DE FUTBOL publicados por EL DIARIO DEL OTÚN DE PEREIRA
Microrrelatos de fútbol publicados por EL DIARIO DEL OTÚN
EL DIARIO DEL OTÚNLAS ARTES
Domingo, Septiembre 18 - 2016 Pereira - Colombia
MICRORRELATOS DE FUTBOL
AUTOGOL
El estadio Pascual Guerrero estaba lleno de espectadores que sudaban más que los propios jugadores de América y Cali. Faltando un minuto para acabarse el encuentro, yo, González, puntero derecho veloz, estaba en la banca<<castigado porque me pillaron ayer antes del partido tomando cerveza Póker en la avenida sexta>>, y mi equipo el América perdía por un gol a cero; le hacen falta al centro delantero, y el réferi pitó penalti. La tribuna se volvió loca, todos gritaban “que entre González, que entre González”. El profe les cogió la caña y me metió con la misión de cobrar el tiro penal. Con el nerviosismo que da el guayabo de cerveza, acomodé la esférica, y con toda la fuerza de mi alma pateé descolocando al arquero del Cali, pero el viento hizo que el balón se estrellara en el horizontal, regresara con una velocidad inesperada hasta nuestro arco y se metiera, sin poder nuestro arquero evitarlo, dado que se había adelantado para ayudar a empatar el juego. Desde ese momento colgué los guayos en el profesionalismo, ahora mis amigos del barrio me permiten jugar, con la condición que no patee jamás un tiro penal.
EMPATE
El árbitro dio el pitazo inicial y se acabó el partido. Todos los espectadores quedaron asombrados por esa decisión, era primera vez que sucedía un fenómeno arbitral de esos, pero nada se podía hacer, Iván el dueño del balón no fue alineado en la titular, fue hasta el centro de la cancha, tomó la esférica, le metió cuchilladas hasta desinflarla, les dijo “jueguen con el zurrón porque no hay más”, y se marchó a su casa.
OLIMPICO El arquero rival era tan gordo que ni el viento penetraba en su portería. Estábamos desesperados por abrir el marcador, el reloj corría, hasta que llegó ese bendito tiro de esquina a nuestro favor. Lo disparé con chanfle aprovechando que estaban distraídos con la brisa marina que soplaba a las cinco de la tarde, con tan mala fortuna que fue preciso al pecho del arquero. Pero los dioses estaban con nosotros, el obeso cancerbero se resbaló en una cáscara de banano que habían tirado desde la tribuna sur, metiéndose con toda su humanidad dentro de la portería.El árbitro no dudó en señalar hacia el centro de la cancha, a pesar de los reclamos de los adversarios.
OUTSIDE A la vetusta y polvorienta oficina de correos llego aquel domingo un telegrama desde el país vecino, en el que informaban que el equipo de futbol de Tumaco le había ganado a su similar de Esmeraldas. El telegrafista que era muy distraído, cometía muchos errores de ortografía notorios por no haber aprendido el código Morse, transcribió que el seleccionado local había ganado con gol de Otcide, y de esa manera informó a toda la comunidad que esperaba de manera ansiosa el resultado del partido. Todos en Tumaco se alegraron, pese a que se sembró la duda sobre el autor del gol. Los moralistas dijeron que el triunfo no comulgaba con las reglas del Fair Play porque el mensaje quería decir << Outside>>, y algunos pragmáticos manifestaron que <<triunfo era triunfo>> así este se hubiese obtenido con fuera de lugar. Las expectativas por saber quién había anotado el gol del gane se despejaron al otro día por la tarde, cuando arribó la canoa que trajo por mar a los deportistas, quienes al desembarcar en el muelle gritaron <<viva Alcides nuestro goleador>>.
Comentarios
Publicar un comentario