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Novela "El dulce olor de Puerto Perla" publicado por Fabio Martinez en el Diario de Pereira Seccion LAS ARTES 20-01-2019





Novela "El dulce olor de Puerto Perla" publicado en el Diario de Pereira Seccion LAS ARTES 20-01-2019

Escrito por oscarseidel 24-01-2019 en CUENTOS Y RELATOS. Comentarios (0)
EL DIARIO SECCION LAS ARTES
Artículo leido 744 veces.
El dulce olor de Puerto Perla
Por: Fabio Martínez  
  * Escritor y profesor titular de la Universidad del Valle                                                                      
Ante la avalancha de novelas totales que quieren abarcar un gran universo, hay escritores minimalistas que prefieren partir de un microcosmos para narrar sus ficciones literarias. Estos escritores son, por lo general, modestos no solo en el arte de contar, sino también en su forma de narrar, que siempre es breve y económica. Este es el caso del narrador colombiano Óscar Seidel, quien se inició en la literatura con el minirrelato, y hoy nos entrega su primera novela, titulada El dulce olor de Puerto Perla. Seidel, cuyo abuelo fue un pionero de la educación en la ciudad costera de Tumaco, nació en esta ciudad, bañada por las aguas del Pacífico, y donde los ancestros africanos, producto de la esclavitud y el cimarronaje, aún continúan vivos.
Como nieto de alemanes afincados en el Pacífico colombiano, Seidel ha sido un escritor bifronte al que le ha tocado beber de la cultura europea y de la cultura de raíces afrocolombianas.
El dulce olor de Puerto Perla, cuyo escenario transcurre en una pequeña ciudad del Pacífico, que puede ser Tumaco, narra la historia de un mal olor que invade y se toma la ciudad.                                           
La novela de Seidel nos remite a aquella literatura pestífera y nauseabunda que parte del criterio de afirmar que a partir de la estética de lo feo, el mal gusto o el mal olor, puede surgir una buena literatura.
A esta tendencia le interesa narrar una literatura apocalíptica donde las ciudades y sus habitantes se ven abocados a ser devorados por una fuerza maligna e indestructible, superior a ellos.
El maestro indiscutible de esta corriente literaria es Daniel Defoe con Diario del año de la  peste, publicado en 1722, donde se narra la plaga que padeció Londres en los años 1664-1666.
Después, vendrá el escritor franco-argelino Alberto Camus, que pasó a la historia con su novela La peste, donde se cuenta cómo la ciudad argelina de Orán es invadida por un flagelo que devora la ciudad; hasta llegar al novelista alemán Patrick Süskind, con su novela El perfume, donde se narran las relaciones que sostuvo Jean-Baptiste Grenouille en la sucia y fétida ciudad de París del siglo XVIII.
En la novela del escritor colombiano, un mal olor se ha tomado la pequeña ciudad costanera, pero nadie sabe el origen de este, y por qué razón se fue tomando la ciudad y a sus habitantes. Por la obra de Seidel desfilan personajes típicos del pueblo, como la Ñoca, a quien, en principio, le achacan el origen de la hedentina, pero en la narración se sabe que ella está muerta, Merejo, quien huyó de la selva por las amenazas de los grupos alzados en armas, los ancianos, quienes son los vigías de la memoria, el alcalde, el personero, las autoridades civiles de Puerto Perla...
Oscar Seidel parte del microcosmos de un pueblo para narrar una pequeña tragedia en la que están envueltos las autoridades civiles y el propio pueblo. Al final, el mal olor se confunde con el olor putrefacto de la corrupción que antecede a la muerte.
La literatura del Pacífico colombiano viene de la oralidad y de la picaresca, que llegó a América en los barcos españoles que arribaban a Cartagena de Indias, Portobelo, Buenaventura y Tumaco.
 Óscar Seidel es hijo de esta tradición que ha sabido establecer el puente entre la oralidad y la escritura literaria. Su novela narra una tragedia, pero en medio del olor y el dolor de un pueblo afrocolombiano surge el humor propio de la picaresca española que llegó a esta región colombiana para quedarse. Como su región, la literatura del Pacífico colombiano ha estado invisibilizada por años, y no hace parte del canon.
El Grupo Editorial Sial Pigmalión, dentro de su Colección Casa de África, trata de remediarlo, y apuesta por esta primera novela de Óscar Seidel.                                                                                
Sinopis de la novelaPor Puerto Perla (Tumaco) se extiende el mal olor de una venganza, que se mezcla al que genera la corrupción de la clase política. Se diría por mucho tiempo que fue el olor más desagradable que se olfateó en el puerto. «Aquella tarde se enrareció la atmosfera con una emanación no identificable. Todos creyeron que se había podrido la producción de atún de la vieja enlatadora. Los viejos aplicaron su memoria olfativa y revivieron a aquella loca que se apoderó de una banca del parque central, y jamás se bañó.
La Sanidad diagnosticó que había regresado la peste del mal olor en las axilas, que tiempo atrás acabó con la despensa del desodorante Sudora en todas las boticas. Hasta de la capital arribó una brigada de salud y bañó con cal todas las casas y sitios de interés común. Todo fue inútil, porque el ambiente siguió pesado. Fue cuando el matarife que hacia las autopsias en el cementerio avisó que Merejo había muerto hacía unos seis días, y que él lo había enterrado en una fosa común porque no apareció doliente alguno. Se había cumplido la maldición de la llaga de Merejo».

No hay descripción de la foto disponible.La imagen puede contener: Oscar Seidel Morales, sentado

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