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NO PODÍA DORMIR.Revista Virtual La Sirena Varada. México.


Revista Virtual La Sirena Varada. México. NO PODÍA DORMIR Por Oscar Seidel

Escrito por oscarseidel 25-10-2018
Revista Virtual La Sirena Varada. México. Página 110 de 194.
Año II, Número 11. Septiembre 2018.
NO PODÍA DORMIR
Por Oscar Seidel
Estaba destinado que no alcanzaría la edad adulta, debido a su extraño nacimiento. Durante los primeros años de existencia, su familia no se percató del poco crecimiento; daban por normal esta situación, al fin y al cabo, la baja estatura entre ellos era genética.
Sus padres nunca se enteraron que por las noches los espíritus lo llevaban al mundo de los que no envejecían, puesto que si se llegaba a dormir, podía amanecer convertido en adulto. En ese mundo vivían: Peter Pan «el niño que nunca crecía, y odiaba el mundo de los adultos», Michel Jackson «el rey del pop que quería vivir siglo y medio rodeado de niños», Don Fulgencio «el hombre que no tuvo infancia», y otros seres, que querían comportarse como niños, sin tomar responsabilidad de sus actos.
Cierta noche, el vigilante del barrio se dio cuenta que la ventana del cuarto del niño estaba abierta, y con luces encendidas. Pensó que tal vez sus padres se habían olvidado de cerrarla, y continuó su ronda. En días posteriores, el vigilante notó lo mismo, y decidió averiguar el porqué de esta anomalía. Tamaña sorpresa se llevó aquella noche que no dio la ronda completa, se quedó más tiempo viendo la ventana en cuestión, y presenció cómo un grupo de espíritus se llevaban al niño. El vigilante se tranquilizó de madrugada cuando los espíritus trajeron al niño, quien estaba más sonriente que nunca.
Para calmar su asombro, el vigilante decidió consultar con su amigo el mago, quien revisó en los libros de magia y alquimia, y descubrió que los antiguos creían que el sueño hacia en- vejecer, porque las células al no estar en movimiento se deterioraban, y que la verdad de esto se encontraba en la agitación del reloj biológico. Impresionado con esta teoría, el vigilante persuadió al mago —quien tenía fama de estar buscando el jarabe de la eterna juventud— para resolver el problema del niño.
A partir de ese día, al mago se le arregló la situación econó- mica, debido a que se apoderó de «la teoría del no dormir para no crecer»; dejó abandonadas sus investigaciones sobre el brebaje de plomo que estaba recetando a los pacientes para que no se les arrugara la piel, y pronto su fama cundió en el pueblo, y se llenó de clientes ávidos de aplicar el descubrimiento.
Los padres del niño se enteraron por parte del vigilante que aquel milagro del mago se debía a la visita de los espíritus a su hijo, y decidieron cerrar la ventana con cadena y candado. Aquella noche los espíritus no pudieron llevárselo, y el niño amaneció diez años más viejo. Al anochecer, el joven subió a la terraza de la casa, para tener un encuentro con sus espíritus amigos. De manera fugaz aparecieron, comentaron todo lo que había pasado en el pueblo, y decidieron que para no alarmar a los habitantes a la siguiente noche harían el último viaje al mundo de los que no envejecían. El joven escribió una carta a sus padres despidiéndose porque jamás regresaría, y adujo que era mejor vivir la fantasía que la cruel realidad de la vida. Cuando la familia se dio cuenta que el joven no estaba en la casa, ya era tarde para lamentaciones.
Pasados unos días y ante el clamor de la madre para que apareciera su hijo, los espíritus lo devolvieron a la tierra. Sin embargo, tenía que pagar la estadía en el mundo de la eterna niñez, junto a unas personas que quisieron retornar a sus diferentes países de origen. La decisión de los espíritus esta- ba determinada para que crecieran en este mundo de manera normal hasta los cuarenta años, pero llenos de aserrín en el cerebro, sin una gota de materia gris para que no pensaran de manera racional. Nadie protestó por esta decisión con tal de tenerlos vivos y de regreso a casa.
Hoy después de cincuenta años, esta gama de viajeros que alguna vez estuvieron en el mundo de los que no envejecían, administran sus países y manejan la política regional. Ante sus desatinos y por el clamor de la gente que los eligió, buscaron al mago para que les ayudaran a coordinar sus ideas, pero todo fue inútil: El mago había muerto hace años sin poder aplicar para él la fórmula de la eterna juventud. Como última instancia invocaron a Peter Pan, Michel Jackson y Don Fulgencio, y estos respondieron que no se metían en asuntos de adultos. Hasta este momento en que termino el relato, no han encontrado la cura para que los gobernantes dejen de actuar como niños.
AUTOR
Oscar Seidel: Nació en 1952, en Tumaco, Colombia. Autor de los libros En el mar de sus recuerdos (Cuentos.2016), Max Seidel El Pedagogo Alemán (Biografia.2017), y El dulce olor de Puerto Perla (Novela.2018) Coautor de los libros Que todo el mundo te cante (Relatos.2016) y 100 palabras (Minicuentos. 2017).La Fundación César Egido Serrano, y el Museo de la Palabra, de Madrid (España), lo nombraron Embajador del idioma español de su país en el mundo, en el 2018.
Con este enlace pude leer la Revista Virtualhttps://drive.google.com/file/d/1oRV3nz6ezjPMBXS_tOWdi7s9Kmp3Eygu/view?ts=5bd1e4de




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